Quilpue
Refugio
canino necesita urgente ayuda
Valentín
de 42 años, es un hombre oriundo de Punta Arenas, hace 8
años que vive en el límite de las camuñas de
Quilpue y Villa Alemana, en el sector norte de esta zona de El Belloto.
Llegó a la Ciudad del Sol, hace ocho años junto a
su madre, arrendaron un terreno, armando una pequeña casa,
donde se instalaron a criar animales y recoger perros vagos. Hace
cuatro meses su madre enfermó de gravedad y falleció
en el Hospital de Quilpue. "Quedé completamente solo",
explica Valentín, "mi mamita me dijo que cuidara a los
animales, que no dejara que nadie les hiciera daño.
En la actualidad dedico todo mi tiempo al rescate de perros y gatos
que bota la gente". Un vecino no deseado Por tener muchos perros
le pidieron que dejara el terreno, donde había vivido junto
a su madre.
Fue así
que se ubicó a unos quinientos metros de donde estaba, arrendando
una parcela más grande, y tal como su progenitora lo había
hecho, continuó el trabajo aumentando con cerdos, cabras,
gansos, gallinas, etc. Sabe con exactitud como se llama cada gato
y perro que viven con él. Cruza los brazos y con desánimo
nos cuenta "recojo a todos los perros que la gente bota, también
me traigo a los que están enfermos, porque gracias a la Agrupación
Danna, recibo remedios para curarlos", a los que llama cariñosamente
"sus niños".

Valentín,
acompañado de sus fíeles perros.
El origen de los animales abandonados
para
este amante de los animales, las cosas son muy claras "las
personas son muy crueles, son las mismas que en la iglesia se pegan
en el pecho y dicen ser creyentes, cuando los animales son pequeñitos
son bonitos, los andan exhibiendo, los arrullan, pero es pura vanidad...
cuando crecen, sin piedad los tiran a la calle, o los dejan abandonados
en el Troncal Sur.
El otro día cerca de aquí, dejaron a dos perros amarrados
con cadenas, los aullidos se sentían a kilómetros,
me levanté de madrugada a buscarlos, ¡créalo!
los encontré casi ahorcados con la cadena amarrada a un árbol,
si no vienen las niñas de la agrupación Danna, se
habrían muerto los dos animales.
Alguien tiene que morder la manzana acida y hacer este trabajo,
la agrupación consiguió que podamos operar a dos perras
mensuales, esa fue una gran noticia". Dificultades.
Y agrega, "lo difícil <de vivir en este lugar, es
no tener agua, tengo que ir a buscarla en carretilla con bidones,
muy lejos de donde vivo, realizo tres viajes al día, el camión
municipal no quiere entrar a la parcela, hay funcionarios municipales
que entregan agua a quién ellos quieren, eso es inhumano.
Con suerte vendo algún animalito., el dinero que recibo lo
traduzco en comida para mis "niños", y es muy triste
cuando no tengo, voy a la feria El Belloto y recojo todos los restos
de verduras, los traigo a duras penas a estelugar.
Como una forma de mejorar esta situación, fui a la Protectora
de Animales, de Quilpué, y allí me dijeron que no
podían ayudarme, que no siguiera recogiendo perros y gatos...pero,
i por favor! AyudaSin embargo, Valentín tiene una pesada
carga que él se ha impuesto, con estos animales abandonados
en la ciudad, y reconoce que necesita alguna ayuda de la comunidad,
"no es mucho lo que pido, sólo necesito que los alcaldes
Viñambres y Bustamante, me
den una manito con una reja, no importa que no sea nueva, y un triciclo
para transportar los restos de verdura que consigo".

Marjorie Lira y Carmen Valencia, de la Agrupación Danna,
que se encarga de velar por los perros vagos, hacen visitas periódicas
donde Valentín, controlando el aseo y la salud de los perros


Gatos y gansos,
son cuidados con cariño.
Este
hermoso chivo, también pertenece a la granja de Valentín


